Ungir con aceite no es una garantía mecánica de sanidad, porque el aceite en sí no posee un poder sanador independiente. No es un medicamento milagroso ni una sustancia mágica que produce automáticamente un resultado espiritual al aplicarse al cuerpo. El énfasis bíblico recae en la fe en Jesucristo y en la obra que Él ya ha realizado. Santiago 5:14--15 no atribuye la sanidad al aceite, sino que declara que la oración de fe salvará al enfermo y que el Señor lo levantará. Esta es una distinción importante. Dentro del entendimiento bíblico de la acción profética, la unción hace visible nuestra fe en las promesas establecidas por Dios. No realizamos la acción externa para crear sanidad en el ámbito espiritual. Actuamos porque creemos que Jesús ya la ha provisto a través de su obra redentora. Isaías 53:5 es particularmente significativo aquí, pues declara que por sus heridas somos sanados. La confianza del creyente, por tanto, se dirige hacia la obra consumada de Cristo, no hacia el acto de aplicar aceite.
Esto también plantea una pregunta importante sobre la responsabilidad al orar por alguien que está enfermo. En Santiago 5, la instrucción es que el enfermo llame a los ancianos de la Iglesia. Se espera que estos ancianos sean maduros en su fe y capaces de ministrar según la Palabra de Dios. El pasaje identifica específicamente la oración de fe, lo cual pone la responsabilidad sobre quienes se han comprometido a orar y ungir. Nunca se debe culpar a un enfermo por la falta de resultados visibles, como si la sanidad dependiera enteramente de su capacidad de creer con suficiente fuerza. Quienes ministran deben seguir creciendo en su comprensión de la Palabra de Dios, ejerciendo su fe y aprendiendo a actuar en la autoridad confiada a los creyentes a través de Jesucristo. Si un resultado no es inmediatamente visible, eso no cambia la obra consumada sobre la cual descansa la fe. La respuesta apropiada es permanecer firmes en las Escrituras en lugar de atribuir un poder independiente al aceite o condenar a la persona que busca sanidad.
Casa de la Unción

